jueves, 9 de julio de 2020

Huxley como turista

Se dice que un libro te puede transportar a muchos lugares sin salir de casa. En ánimo de no perder la cordura, en estos tiempos de encierro se vuelve algo real la exploración de cientos de lugares a través de la lectura. En especial, existe una categoría llamada Libros de viajes que en los dos siglos pasados adquirieron gran fama.

Sabemos que Aldous Huxley provenía de una familia de académicos, con lo que no es de sorprender que tomara una relajada vida de escritor. Lo conocemos por su canon de la literatura distópica Un mundo feliz y algunas obras que retratan intereses como misticismo y parapsicología, las religiones orientales y su vista crítica de la literatura inglesa.
En el '33 se embarcó junto a su esposa hacia las islas del Caribe, Centroamérica y México. Es en estas palabras donde nos damos una idea de la situación de esta región del mundo en el periodo de entre guerras. En México la revolución recogía sus últimos tiliches en el maximato aguardando el inicio del gobierno del presidente Cárdenas. Jorge Ubico Castañeda era el presidente de Guatemala en un larguísimo periodo. Jamaica era todavía una colonia inglesa. El panorama era distinto aunque de cierta manera nos referimos a lo mismo. En el '29 la bolsa hizo crack, entonces nuestro personaje se decidió por iniciar el viaje buscando una solución espiritual, y regresó maravillado con los paisajes que encontró a su paso, pero sinceramente horrorizado con las idiosincrasias humanas con que tropezó.
La crónica es fluida, y se logra plasmar a cabalidad la propia dinámica del viaje, así como las impresiones en los involucrados. El libro es un recordatorio para que aquellos interesados en la lectura de temas como la historia y la geografía puedan realzar esas pasiones, y nos muestra una visión extra hasta ese personaje, quizá una de las personas más inteligentes del siglo pasado.