ANTIGUOS COMPAÑEROS SE REÚNEN
Ya somos todo aquello
contra lo que luchamos a los veinte años
—José Emilio Pacheco
Si te digo que te falta amor propio, no me refiero a que te falte este bien tan invaluable, ni tampoco que sea un guiño a la feliz metáfora, o no sé qué te venga a la mente. Muchos llegaron antes que yo para hablar del tema del que yo no voy a hablar, y es que todos tienen el amor propio como mantra, y está bien, pero Gonzalo Celorio no pensó en eso cuando proyectó el título de la novela como un eufenismo y no como un tema de superación personal.
En la universidad de Guadalajara, Salvador Allende mencionó en su discurso que «...ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.», y mi yo un poco más joven sabe que es cierto, y ustedes saben que es cierto. Lo que es verdad con el pasar de los años, es que al subir los escalones de la edad en una maniobra llamada madurar, crecen las responsabilidades, dejando sobre el suelo las migajas de la utopía que buscábamos construir. Saben a lo que me refiero, y saben también que no significa algo malo: «Es parte de crecer, Timmy».
Las partículas que forman nuestra personalidad son algo que bajo la lupa puede verse como personas diferentes conforme pasan los años. La persona que es enamora en la adolescencia no es la misma que se realiza la misma acción en los 20's y tampoco corresponde con la de los 30's en adelante, eso a pesar de que la persona que está en el brillo de los ojos sea la misma. ¿Qué voy a saber yo que estoy ingresando al segundo piso? La verdad es que hablo desde lo que vivió Ramón Aguilar, a quien sus amigos llaman Moncho.
Si llegamos ya hasta aquí, es para decir que Moncho es el personaje principal de esta novela en la que un estudiante de la prepa entra en la facultad de filosofía y letras y después se hace camino escribiendo para vivir antes de acabar en las filas del ejército Godínez. Los sucesos corren en las periferias del movimiento estudiantil del 68, luego tenemos el halconazo y el sabor amargo queda en la boca. A final de cuentas, estamos conscientes que estamos frente al retrato de una época. La historia transcurre en las fiestas, porque ese es el lugar en el que se gestan las transformaciones de la sociedad, pues es donde salen a flote los contextos culturales y surgen las modas y las ondas. Es a lo largo de esas transformaciones que podemos decir que «Yo tenía la onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda, y la onda me parece muy mala onda, y te va a pasar a ti.» Le pasó a Mocho y de seguro a todos. Susana aparece con una gran importancia desde las primeras fiestas, y puedo inferir que Ramón le toma algo más que cariño a esa muchacha con la que luego se casa sin casarse, y bueno, esas cosas pasan; en particular cuando Juan Manuel Barrientos pone su casa que parece ferrocarril para la boda que no es boda.
Lo importante era hablarles sobre la novela y los cambios que en ella se hace énfasis, por lo que adentrarme más en la historia implica un delito llamado spoiler, sólo quería llegar al contexto de la boda para mencionar la casa de ferrocarril y al doctor Juan Manuel Barrientos para promocionarme, porque Gonzalo Celorio ha sido uno de los mejores descubrimientos en este terrible año. Tantán.
