Si alguien recuerda a Will Smith y la película El día de la independencia, se inicia con la lectura de la placa que dejó la tripulación del Apolo 11 en la superficie de la Luna. Eso ocurrió sólo unos instantes antes de que Will Smith nos salvara de una inminente extinción.
Hasta donde sabemos, somos los únicos seres de vida inteligente en el universo, y sin embargo la probabilidad de que estemos solos es tan baja que nos hace cuestionarnos si de verdad lo sabemos. De la misma manera, nuestra presencia en el universo se veía confinada a estas paredes esféricas que llamamos hogar. ¿Conocen las canchas de futbol? Esas como en la que ayer perdió el América. La velocidad ocuparía una pelota para salir de la Tierra sería equivalente a recorrer 30 de esas canchas de fútbol en un segundo. La primera de esas pelotas que salió de nuestro planeta se llamó Sputnik y su única función era emitir un pitido mientras orbitaba alrededor de nuestro planeta; las pelotas fueron aumentando de tamaño y con ello el ego de los que las pateaban; sin dispararse una bala entre ellos, el tío Sam y el soviet se enfrentaron en la guerra fría y como consecuencia obtuvimos para el bien de toda la humanidad la Carrera espacial.
Nos aburrimos de la Luna después de haber llegado, cuando se envió la segunda misión ya se había vencido a los rusos y el público ocupaba aún del drama, es por eso que fue una suerte (lo digo en el más cordial de los sentidos) que el Apolo 13 sufriera su accidente con un elenco conformado por James Lovell, Jack Swigert y Fred Haise (interpretados por Forrest Gump, Sebastian Shaw y Dinky Winks como corresponde en la pantalla grande), recuperando ranking, aunque no pasaría lo mismo con las otras misiones. Apolo 14, 15 y 16 sorprendieron llevando un rover a la superficie lunar para aumentar el recorrido hecho por los astronautas en la superficie de nuestro satélite; el Apolo 17 llevó un científico a bordo, se trataba de un geólogo llamado Harrison Schmitt, una de las doce personas que pisó la Luna, siendo Eugene Cernan el último en subir a la nave antes de alejarse para siempre.
Se canceló el Apolo 18, y es que ir a la Luna es costoso: la NASA optó por misiones orbitales para probar sistemas de mayor importancia en ese momento. Se trata de misiones que usaban los cohetes Saturno V restantes para establecer estaciones espaciales; hablamos de misiones como el Skylab o Sailut, aunque el mayor aporte a la humanidad fue el histórico acoplamiento de las naves Apolo y Soyuz en 1975, lo que de a poco desembocaría en la Estación Espacial Mir (en ruso: paz, un mensaje bastante claro) y ahora en Estación Espacial Internacional, que es una reunión de módulos de la NASA, Roscosmos, ESA, JAXA y hasta un par de instrumentos científicos proporcionados por México.
Después de la muerte de los Apolo, la NASA decidió dejar morir a los cohetes Saturno V y quedaron sólo miles de misiles modificados a que de vez en cuando enviaba a una persona en una misión secreta. En un esfuerzo por mantener su presencia en el espacio, la NASA pagó a Roscosmos por permitir que astronautas convivieran con las cosmonautas (equivalencia rusa de los astronautas) a bordo de la nave Soyuz, esto fue así mientras se desarrollaban los transbordadores espaciales que facilitarían y abaratarían los viajes. Estados Unidos presentó cinco plataformas con características similares y las nombró Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour; sabemos que dos de ellos sufrieron accidentes fatales, mientras los otros tres poco a poco fueron retirados. Los transbordadores espaciales contribuyeron a construir el espacio orbital tal y como lo conocemos, siendo elemental su misión de construir la Estación Espacial Internacional, o la puesta en órbita de misiones de gran importancia como el telescopio espacial Hubble, o los satélites Morelos para nosotros los mexicanos.
Rodolfo Neri Vela es como Howard Wolowitz: fue una vez al espacio y no ha dejado de hablar de ello desde entonces. Fuera de bromas, se trata del primer mexicano en llegar al espacio para poner en órbita el satélite Morelos II, y la razón por la que no ha dejado de hablar de ello es porque tiene la convicción de no ser el único mexicano en lograr la hazaña. Puedo decir que me inspiró a mí a entrar en la ingeniería para buscar un cambio. De manera más reciente se encuentra el astronauta José Hernández Moreno, y esperemos que esto no acabe ahí.
Sin tomar en cuenta los satélites que se construyeron por diferentes países, además de las misiones en las que casi cada país ha tenido un representante en el espacio, parecía que la exploración espacial era un juego de dos jugadores. Francia lanzó su satélite Astérix, Japón lanzó su Ohsumi, y aquí se empieza a percibir un número mayor de países participantes en la exploración del espacio. Europa como Unión es un participante importante con su agencia conjunta ESA, las naciones asiáticas también han contribuido de manera separada con misiones indias, chinas y japonesas; aquí en latinoamérica Brasil es el principal participante. Sucede que el espacio ahora está más cerca de nosotros (en términos de exploración) y la cooperación es lo que lo acerca.
Por fortuna, la historia no acaba aquí.












