I
Aquí viene otro oportunista a escribir acerca de la pandemia
II
Que nadie juzque cómo la gente vivió el encierro.
III
Llegué al 2020 huyendo del año anterior, el incendio en Australia no fue suficiente advertencia, la posible guerra en Irán apenas nos dio alguno pista, y tan rápido como un resfriado nuestra vida cambió para siempre. No quiero exagerar, pero es que lo vivimos. La ola nos fue alcanzando y se llevó consigo a tantas personas, a tanto de nuestra vida y nos dejó una dictadura violenta que llamamos pandemia y que ningún gobierno pusilánime pudo levantar: el virus es un panóptico del que no alcanzaron a salir ni los que se creían más vivos ni los más cautos.
IV
En este punto todos hemos covidioteado de una u otra manera.
V
Las olas se formaron para apalearnos una a una en este tsunami, recibimos los golpes mientras en un ejercicio didáctico memorizábamos el alfabeto griego.
VI
Nos tomará años sobrellevar el daño que nos dejó este round con el mundo.
VII
Yo sobreviví leyendo a puños, viendo memes, jugando a ser estudiante y con las cosas gratis que el internet proveyó para que no saliéramos; entre todos buscamos nuevas maneras de no perder la cabeza
los amigos virtuales,
universidad, trabajo, idiomas
artes: música, dibujo, cine, danza, teatro, poesía
no recuerdo quién inició con el Among us, los videojuegos como aliciente
algunos también sufrieron
VIII
Los que nos faltan, que no caben en ninguna lista.
IX
Las vacunas se aplican en el brazo izquiero, a veces en el derecho y se ha reportado que el mayor efecto secundario es ayudarnos a acabar con este virus. El empaque dice "ATENCIÓN: no funciona para aliviar los síntomas asociadas con la paranoia conspirativa, no cura la desinformación". Habría que agregar que tampoco cura la voracidad de las farmacéuticas.
X
Lo llamamos nueva normalidad porque creemos que lo que teníamos antes era normal. Los cubrebocas son una especie de metáfora, pero no te lo quites.
XI
No hay vacuna que evite que crezcan champiñones radioactivos en tu patio, tampoco para los hongos de los pies. Si siembras champiñones, cosechas champiñones.
XII
Hace frío, hace calor. Llueve agua seca y no traigo mi paraguas. El fuego cada vez se alza más en la chimenea. El mar está hirviendo y en mi casa no hay más hielo para echarle. No hay vacuna para la tristeza de perder a los pingüinos.
XIII
No soy pesimista, estoy feliz de que hayamos salido de esta y ahora ver la luz al final del túnel. Me preocupa que no siempre tengamos tanta suerte. Yo siempre querré que el mundo esté mejor mañana que hoy.
XIV
No estábamos preparados para lo que venía, y tampoco estamos preparados para lo que viene. Tendré pesadillas cuando escuche los grilletes del fantasma de la peste.
XV
Y saldrá el Sol mañana, pero será porque le quedan 5 mil millones de años de vida, no porque todo vaya a estar mejor.