domingo, 15 de julio de 2018

De la Tierra a la Luna. Alrededor de la Luna.

 «Cuando a un americano se le pone una idea en la cabeza, nunca falta otro americano que le ayude a realizarla. Con sólo que sean tres, eligen un presidente y dos secretarios. Si llegan a cuatro, nombran un archivero, y la sociedad funciona. Siendo cinco se convocan en asamblea general, y la sociedad queda definitivamente constituida».
—De la Tierra a la Luna. Capítulo I.

«Fue Julio Verne quien me decidió a la astronáutica».
—Yuri Gagarin. Primer ser humano en llegar al espacio.

Julio Verne es una figura que no podemos quitarnos de encima 100 años después de que se encontraba viviendo en nuestro mundo. Ahora a partido a quién sabe dónde a seguir trayendo historias, o a huir de la realidad. Julio Verne es uno de ese franceses de los que el pueblo celebra cada 14 de julio aunque no interviniera para nada en el evento de la toma de la Bastilla, pero este personaje llena de Francia al mundo con la incursión de sus obras en cada latitud del globo y por la inclusión de al menos un personaje paisano suyo en la mayoría de ellas. No vamos a desdeñar sus predicciones que a lo mejor han sido tan acertadas como equívocas, sin embargo se atrevió a hablar en pro del ingenio humano de una vez y por todas para catapultarnos al mundo de ahora. Él no fue inventor, es cierto; ah pero si lo fuera...
Yo no sé qué poderes tenía Verne, que además de poder predecir que el ser humano se aventuraría a explorar su vecindad, también adivinó así que los que llevaban el temple para lograrlo eran nuestros vecinos del norte; esto a pesar e estar recuperándose de una cruel guerra en contra de la esclavitud (como vemos: un país de contrastes).
La necesidad de explorar ese planeta es algo que puede pasar a segundo plano porque no existen beneficios de la explotación de sus selénicos terrenos cuando en realidad todo son suposiciones que hacen los selenógrafos de su época cuando comparan sus observaciones con lo que se encuentra aquí en la Tierra. Si se comparan los parajes de la Luna con un queso es evidente la similitud y el porqué mucha gente considera la composición de nuestro satélite como de queso. Por el bien de la ciencia y de la historia que aquí transcurre, esa hipótesis banal se desecha e inmediatamente Barbicane y Nicholl le muestran a Ardan la verdadera selenografía. En este punto quiero hacer un gran paréntesis acerca de la historia, y en general de Verne. Julio Verne es un hombre que no se toma para nada sus historias a la ligera, y es por esto que a través de estas y otras novelas la justificación científica de todos los aspectos de la historia sale a relucir. Aquí tenemos a Barbicane y a Nicholl, quienes están adoctrinados científicamente y con precisión matemática son los encargados de calcular cuestiones de vital importancia para el desarrollo de la misión, como lo es la cantidad de combustible a utilizar, y de la misma manera la cantidad de distintos insumos necesarios, así como las dimensiones ideales del proyectil y del cañón que dispararía a este proyectil hasta nuestro astro. De la misma manera en que sirven de calculadoras humanas en la primera parte de la misión, sirven a la vez de divulgadores de la ciencia para dar luz a Ardan y a nosotros como lectores acerca de los diferentes fenómenos que ocurren en el trayecto. Mi conclusión favorita a la que llegaron estos genios se da después de algún tiempo después de salir de la tierra, cuando se preguntaron la razón de no haber escuchado el disparo del cañón: viajaban más rápido que la velocidad del sonido. Es por esta razón de precisión que me atrevo a decir que de seguro Von Braun o Buzz Aldrin tenían este para novelas para cumplir el sueño mortal de llegar a la Luna; y en general de cualquier pionero de lograr su meta científica tecnológica.
Julio Verne contó con un aliado científico para poder escribir estas dos novela. Tenemos aquí de asesor científico al observatorio de Cambridge en Inglaterra. El motivo de que el grupo de científicos que ahí laboraban eran la autoridad científica de la mano de ellos es que Verne anota otro gol cuando se establecen las latitudes entre las cuales es recomendable su uso para la colocación de las bases de lanzamiento espacial. En Florida se ubica actualmente Cabo Cañaveral, que es usado tanto por la NASA como por la fuerza aérea de EEUU y por Elon Musk por sus cualidades cuasi-ecuatoriales. Pues bien, como en este punto lo habrán adivinado (o si tal vez ya son conocedores de la historia), la base del cañón se encuentra en Florida, y también los ojos del mundo se colocaron en ese punto cuando Barbicane, Nicholl y Ardan se embarcaron en su viaje como cuando Neil, Buzz y Edwin lo hicieron una centuria después. No dejan de asombrarme estos paralelismos entre la verdad y la ficción que inspiró a esa verdad, y acaso otro paralelismo se da cuando ambas naves llegan al océano para culminar su aventura como verdaderos héroes.

domingo, 8 de julio de 2018

La destrucción de todas las cosas. Hugo Hiriart

«...tal vez si México no fuera un país tan injusto, Los otros no hubieran decidido conquistarlo.»

Mientras navegaba a dos pies por la biblioteca, tuve la suerte de encontrarme con un libro de Hugo Hiriart que se encontraba en lo más alto de un estante. A Hiriart tuve el gusto de conocerlo hace poco más de un año y tuve también el gusto de recibir su firma en su libro «El arte de perdurar». Me costaba trabajo creer que ese hombre tuviera tan incisiva crítica, de manera que acabé ese libro habiendo conocido a través de la prosa a uno de los ensayistas más importantes de México en el siglo XX y lo mucho que nos dure en el siglo XXI.
Conociendo a Hiriart como ensayista, tomé el libro «La destrucción de todas las cosas» porque en mi mente sonaba como una gran crítica a, bueno, todas las cosas que importan y que no importan. Fue grande mi sorpresa al leer que se trataba de una novela y quise más leerlo.
Desde las primeras clases de historia de la primaria es que llegamos a saber la manera en que sucedió el choque de dos de las más importantes culturas del momento con quizá los dos líderes más importantes de la época: Moctezuma y Hernán Cortés (con perdón de Pizarro y Atahualpa). El choque del que hablamos sepultó la gran Tenochtitlán con una lápida del México moderno, mismo que en distintas ocasiones estuvo a punto de ser conquistado y destruido por españoles (como los últimos síntomas de una gripe), franceses (en dos ocasiones), gringos (en al menos otras dos ocasiones) y no quiero ponerme a numerar todas las veces que nosotros mismos casi lo llevamos a la destrucción. Es por eso que llegando ya al mundo globalizado y sin enemigos expresos del que gozamos, nos resulta difícil pensar que exista otra horda dispuesta a destruirlo. Es por eso que la lectura de esta novela es importante, pues nos lleva a pensar en esa posibilidad impensable...
Pongamos que el sueño de Hollywood se realiza y llega a la tierra una civilización más avanzada. Olvidemos los parajes que se extienden como escenario en nuestro vecino del norte y comencemos por proponer la invasión en un país que no es una potencia mundial, como México. El tiempo no importa, realmente el autor fue cuidadoso de primero lograr que bajo los seudónimos de los personajes no importe el tiempo. Mucho se ha dicho de el choque de culturas y su similitud con lo que experimentaron las culturas ancestrales hace medio milenio, es por eso que responder las preguntas lleva a una aterradora respuesta. ¿Qué pasaría con el choque de culturas? Los otros, como los llaman, hacen su aparición a través de algunos intérpretes y terminan imponiéndose a la fuerza de a poco. Es muy difícil que culturas con eones de diferencia en su desarrollo evolutivo se logren poner de acuerdo, y es por eso que terminan chocando y llegamos a una crónica de un spoler anunicado... Lo interesante es entonces la pulpa, lo que se encuentra en medio de este inicio y de este final de los que les hablo.
Existen varios papeles gubernamentales que se asumen en la novela a través de ingeniosos seudónimos, como lo mencioné. Incluso Los otros en un primer momento fueron llamados marcianos, ya sea un poco por ignorancia, ya sea también por la influencia de la cultura popular. Lo cierto es que no podían encontrarse más equivocados, pues Los otros no pertenecían a esta dimensión. Ese fue el primer error del flamante secretario de gobernación, el segundo fue ver con ojos en forma de signo de pesos ($) al contacto como una oportunidad económica para el país y/o su bolsillo. El México en el que se sitúa la novela se encuentra satirizado, por lo que no es de sorprender la injusticia proverbial en este sistema sumergido en una larga conquista que va más allá de un proceso de mestizaje histórico, lo que provoca que exista una amplia división en la sociedad que se encuentra conquistada. Siempre existen los traidores al yugo del opresor: hace 500 años los tlaxcaltecas, en este contexto los más desfavorecidos. Todos estos, quienes vieron en el invasor una oportunidad para una ventaja futura una vez liberados.
Hace 500 años las balas y el metal vencieron a la obsidiana. En esta invasión las armas que ahora denominamos convencionales son vencidas por armas que se encuentran fuera de la comprensión del ser humano. Es cierto que Los otros llegaron a cambiar nuestra concepción del mundo, y por lo mismo impusieron ellos mismos sus mismas reglas, que relegaron a las nuestras sobremanera. Califican de aberrante la distribución de nuestras casas, consideran el hábito de fumar una aberración de aberraciones y nuestra formar de bailar una expresión de salvajes.
En la novela tenemos personajes como Comezón y Puchurreta que se presentan como falsos héroes por su incompetencia, y espere a leerla para enterarse de su cargo y la relación con esto.