
Hace algunos años yo decía que "Uno puede ser tan famoso como quiera, puede ser tan rico como quiera, tan listo como quiera... pero si no ha tenido aparición en Los Simpson no se puede considerar importante". Era mi frase y se apuntaba como mi máxima de vida a ser escrita con martillo y cincel en mi lápida, lo cierto es que tiempo después viendo una entrevista en televisión vi cómo alguien lo decía y se apropiaba de esa frase mía. La verdad detrás de esa broma se encuentra en que ha sido grande el desfile de personalidades que han pasado por la caricatura (algunos con su propio facsímil amarillo, otros aportando su voz y otros tantos sólo han sido mencionados). Podemos pensar sin problema en la aparición de Barack Obama con su esposa Michelle, Tony Bennett, Larry King, Ringo Starr, Paul McCartney, Neil Patrick Harris, Magic Johnson, Jose Canseco, Kimmy Robertson, Adam West, Leonard Nimoy, Elizabeth Taylor, Kathleen Turner, Buzz Aldrin, Maryl Streep, Susan Sarandon, Mandy Patinkin, Tito Puente, Lisa Kudrow, Anne Hathaway, Katy Perry, Lady Gaga, Carla Bruni, Taylor Swift, Tom Hanks, Ronaldo, Kim Basinger, Elton John, Stephen Hawking, Michael Jackson... y todos los que mi memoria no alcanzó a recordar. Son de especial renombre aquellas bandas que han contribuido a darle buena música a algunos de los episodios de Los Simpson, como U2, Ramones, Green Day, Kiss, Coldplay, Red Hot Chili Peppers... y de nuevo es para lo que alcanzó mi memoria.
También destacan las bien conocidas (supuestas) profecías de esta caricatura, como cuando Lisa recibe un gobierno en ruinas del presidente Trump, o el triunfo de Alemania en el mundial del 2014, los smarwatch, la caída de las Torres Gemelas. Junto con esto una interminable lista de momentos Simpson como parodia a algunos de los eventos más representativos de la historia de la humanidad.
Allá por el 2001 yo comencé a ver Los Simpson, esa caricatura del arquetipo de familia estadounidense. Era una gran alegría esperar a que dieran las ocho de la noche para que la familia pudiera reunirse en torno a esa televisión gigantesca para reírse, entre el tedio del día a día, de las aventuras y desventuras de los cinco personajes protagonistas en ese pueblo de alguna parte.
Quiero contar la historia de hace algunos años, cuando fundé una revista (primero como una actividad para una materia, luego el hobby me consumió en una de las más grandiosas aventuras de mi vida). Cuando la gente me pregunta acerca de cómo ocurrió mi respuesta es la siguiente:
"Como muchas de las grandes ideas de la humanidad, todo surgió con Los Simpson. En aquel capítulo en que Lisa se enfrenta a Montgomery Burns (quien personifica a William Randolph Hearst) con un periódico casero, yo tuve la visión de iniciar un pequeño periódico a máquina de escribir y mimeógrafo. El problema subsecuente fue encontrar la máquina de escribir y el mimeógrafo, con lo que poco a poco, ayudado por las ldemás limitantes que esto conlleva, el concepto se transformó a tener una fanzine de corte cultural/literario".
Lo demás, como saben algunos, es que entrando a la universidad los tiempos nos consumieron a mí y al consejo editorial, por lo que El Conejo en la Luna cayó cuando se encontraba en su mejor momento: nunca me disculpé con los lectores que mes tras mes desembolsaban $2.50 (o $3.50, $4.50, etc.) por comprar un ejemplar, y en parte esto es una disculpa con un largo retraso.
Fuera de eso, mi primer acercamiento a Thomas Alva Edison se dio a través del programa de la familia amarilla, y a lo mejor por eso también surgió mi deseo por ser inventor, buscando derrotar a Homero y subsecuentemente a Edison en la cantidad de invenciones. Fue también por este programa que emprendí algunas otras locuras desde mis años de infancia. ¿Cómo olvidar cuando con mis primos hice un ejército para pelear con globos de agua? ¿Cómo olvidar cuando después de ver un capítulo de Los Simpson me llené de gallardía para parar el edificio de Prepa I? ¿Cómo olvidar mis deseos de ser Astronauta? ¿Cómo olvidar cuando quise ingresar (o crear) mi hermandad secreta? Lo cierto es que además de esos impulsos de ideas maravillosas, quien se encuentre conmigo en una conversación sufrirá por ataques de referencias a citas y momentos icónicos de Los Simpson (compartidos con Bob Esponja, Los Padrinos Mágicos, Futurama, Malcolm el de en medio, Pinky y Cerebro, El laboratorio de Dexter, Jimmy Neutron, por mencionar unas pocas de entre mi enciclopedia de datos inútiles).
Es un poco temprano para decir que han llegado a los 30 años, considerando que faltan al menos 7 meses para que sea aniversario de su primera transmisión. Esta serie ha enfrentado múltiples transformaciones en su vida. Sabemos todos que sus chistes van perdiendo vigencia a medida que avanzan las temporadas, y se vuelve triste pensar que se esforzaron tanto en las primeras temporadas que simplemente ya no quedó material suficiente para sustentar las siguientes temporadas. Hemos visto también la transformación de Homero como un gordo buena onda algo tonto, a un obeso completamente idiota; Marge de una esposa ideal y madre de familia de tiempo completo, a una Marge que no se da abasto con las locuras de Homero y Bart; quien dejó de ser niño travieso a un criminal juvenil con algunas de sus acciones; Lisa pasando de ser a una niña activista ambientalista a una chaira que se enfrenta protestando ante cualquier acción; y la locura más grande es que Maggie, después de 30 años, sigue siendo una bebé. Este es el hecho que me parece más terrible, pensar que tal vez Bart jugó de nuevo con el reloj que detiene el tiempo y los personajes se ven obligados a quedarse atrapados en esa edad en un bucle que sólo se rompe con esas visiones al futuro que les espera, los episodios de La casita del horror y los especiales de navidad. Enhorabuena por ellos, por nosotros que nos tocó verlos y esperemos que los momentos Simpson sean mejores. Aquí les dejo algunos de mis favoritos.











