Desde que se anunció la producción de una película de Breaking Bad, a muchos de nosotros nos pre-explotó la cabeza. Un aspecto que de verdad llamó la atención en la multipremiada serie fue la manera en que los personajes eran sobreanalizados a través de sus diálogos que, precisamente hacían que a uno le explotara la cabeza. Fueron largos meses de espera y una gran expectativa, sí. La grabación de la película fue un secreto muy bien guardado, tanto es así que nos enteramos de la película hasta el momento en que anunciaron que la grabación había terminado. Mucho se especulaba acerca de la presencia de Bryan Cranston en su papel de Walter White, y creo que de manera paralela también estaba en la boca de muchos la aparición de otros personajes que aparecieron a lo largo de la serie en el entorno de Jesse Pinkman. Que por cierto, el decir que el protagonista de esta producción es Pinkman, es todo menos un spoiler.
La precuela Better Call Saul logró su cometido circunstancial de rellenar los pocos huecos que pudo haber dejado la serie de la que es precuela; y gracias a ello conocemos cómo fueron los inicios de Saul, Gustavo y algunos otros personajes. De parte de todos a los que no nos interesan las cuestiones legales que hacen aburrida a una serie (dícese de La Ley y El Orden), esta precuela es bastante dinámica y no da rodeos innecesarios que pudieran sacarnos del tema principal. Vince Gilligan lo había hecho de nuevo.
Después de ese final espectacular que tuvo Heisenberg, no era necesario meter las manos, con lo que en verdad pensar en material extra era jugar en un terreno bastante peligroso que podría llegar a dañar la reputación de Breaking Bad si no se ejecutaba bien. Cargando a cuestas con este hecho, Vince Gilligan se encargó de reunir a parte del elenco original de la serie para que la película fluyera con naturalidad. De antemano puedo decir que se logró ese objetivo con la película; misma que podríamos contar como un nuevo capítulo final después de Felina, cuando Jesse huye en un Chevrolet El Camino (he ahí el por qué del título)... y es la manera en que lo definiría más que como una película. Un episodio final, un episodio final extendido, un episodio final extendido que nos ayudó a cerrar un ciclo; esto al mostrarnos un lado más humano de Jesse Pinkman que es quien es gracias a todas las personar que han pasado por su vida (algunos de ellos vistos en esta película a través de regresiones). Si tuviera que describir la película (porque eso dice Netflix que es) en una sola palabra, sería: innecesaria. Estoy seguro que con Felina acabó la serie para muchos de nosotros, y la melancolía nos hacía recordarla con la canción homónima de Leiva, o los memes que también fueron parte importante de todo este proceso, y me quedo con esto mientras el bendito internet y la maldita censura lo permitan. Nadie pidió la película, y el gran pero del asunto es que el no haberla pedido nos dio a nosotros los completistas una satisfacción extra.
Justo después del estreno de la película, muchos nos sorprendimos con la noticia de la muerte de Robert Foster, y puede que sea cierto, y puede que sólo haya solicitado a Ed Galbraith un filtro nuevo para una Hoover MaxExtract Pressure Pro modelo 60. Un gracias extendido.
El estreno fue la madrugada del viernes, y hoy domingo resulta todavía irrespetuoso hablar más acerca de la película por riesgo a incurrir en spoilers, así que por el momento este pequeño escrito será todo lo haré al respecto. Siempre tendremos para recordar esa fabulosa escena cenital. Pero qué hermoso final carajo, J&J.



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