miércoles, 1 de agosto de 2018

POWER (o Las Tribulaciones de Nuestras Capacidades)



"No one man should have all that power"

México siempre ha pasado momentos extraños con respecto al poder. Las recientes elecciones han sido un balde de agua fría en muchos aspectos a la vieja clase política del país, y fueron una de las más insólitas en la historia. La gente se ha visto inmersa en un mar de opiniones y disputas en el imperio de las comunicaciones que son las redes sociales. La opinión se divide y contrae una y otra vez cuando alguien tiene la atención de todos debido a un suceso sobresaliente, para bien o para mal. La gente que hace valer su opinión y que resalta de entre todos por esa razón, tiene en sus manos una pequeña dosis de poder. Y no hablemos de la aldea global, ahí el concepto se trastoca y se ridiculiza adquiriendo formas regionales que nosotros ni imaginamos. El poder es un arma de doble filo sí, pero sobre todo es un estado mental. En cualquier caso, uno mismo estando solo no tiene efecto. Lo lógico es que si no hay alguien sobre el cual ejercer el poder, nada de esto tiene sentido. Así pues, el poder nos lo dan los demás. Uno no elije poseer el poder, no es decisión nuestra tenerlo, siempre es de los que nos rodean. Los líderes saben utilizar la dinámica del grupo en el que se desenvuelven e inconscientemente los miembros del mismo le han dado la facultad de tomar decisiones, por ellos. No es algo fácil de distinguir, aunque el ejemplo más claro sea una elección consensuada y popular, quien tiene el verdadero poder es el que ejerce sus decisiones con éxito sobre los demás. Lo vemos todos los días incluso, cuando hacemos a alguien famoso por alguna expresión musical o visual también le estamos dando poder, porque ha influido en nuestros gustos y se ha hecho presente en nuestra toma de decisiones. La celebridad es poder. Cuando nos disociamos del mundo que nos rodea también le estamos dando el poder a alguien de que utilice nuestra aparente falta de atención, obteniendo beneficio propio. Así de borroso es el matiz del poder. Y con esto, Kanye West hizo uno de los mejores manifiestos artísticos, en tiempos modernos, sobre exactamente eso.

Cuando dije arriba que el poder es un estado mental me refería a la intangibilidad del mismo. Finalmente el hombre es un animal social, y el poder requiere la aceptación de los que nos rodean para efectuarse. Sin embargo, incluso el odio es poder. La animadversión hacia alguien es también una señal de poder. Y la historia de “Power” inicia exactamente de esa forma. Fue sabido por muchos el incidente que Kanye pasó en los MTV Video Music Awards del 2009 cuando le arrebató el micrófono a Taylor Swift para decir que Beyoncé se merecía el premio en lugar de ella. Suena a chisme de TV y Notas, sí, pero éste sí influyó, y mucho, en una de las canciones más importantes de la década. A partir de ese suceso Kanye canceló su gira con Lady Gaga para promocionar su ahora aclamado 808s & Heartbreak y se recluyó en Hawái durante un año para trabajar de lleno en lo que sería una de sus obras cumbres, el My Beautiful Dark Twisted Fantasy. Ahí, Kanye hizo del estudio un campo de guerra donde los ingenieros de sonido laboraban las veinticuatro horas del día y en el que él mismo sólo tomaba siestas como descanso. No escatimó en gastos y llevó a quien se le antojó para colaborar en el disco. El resultado fue un grandilocuente y eṕico viaje hacia los más recónditos espacios en la mente de Kanye West. La música era grande, resaltaba a kilómetros y estaba permeada por la carencia de flaquezas, porque hasta las mismas eran maximizadas. Kanye pasó todo ese tiempo reflexionando sobre muchísimas cosas, en solitario no precisamente, pero siempre dirigidas hacia adentro.

Durante el trabajo extenuante que implicaba el Dark Twisted Fantasy, West entrevió una de las reflexiones modernas más impresionantes sobre el poder. “Power” fue lanzada como el primer sencillo y significó el regreso triunfal de Kanye a los reflectores y, sobre todo, a la aceptación pública. Casi podemos decir que el Kanye pedante y ególatra que conocemos ahora y que siempre ha sido, vio la luz y vino a quedarse durante esa época. No es para menos, ahora que después un incidente que fue visto como algo grotesco por los demás, Kanye se redimía poniendo su ego por encima de todo, y el ver que la gente aplaudía aquello debió ser música en sus oídos. “Power” está construida en base a un sample de King Crimson, “21st Century Schizoid Man”, en el que la banda criticaba a aquellas autoridades en el poder que creaban sin cesar guerras como la de Vietnam. De muchas formas, todas las influencias en “Power” vienen de distintas facetas y hasta parece que no tienen relación entre sí, sin embargo tienen la más importante, su relación con el poder. Según el propio Kanye, le tomó al menos unas cinco mil horas el proceso creativo para la canción, y el trabajo se ve desde el primer instante.
La canción ya por sí misma trae una carga potente desde la primera línea:

I’m living in that 21st century, doing something mean to it.
Do it better than anybody you’ve ever seen do it.
Screams from the haters, got a nice ring to it.
I guess every superhero needs its theme music

Ya en ese momento Kanye hace partícipe su lugar en el mundo y da cuenta del odio que no sólo le tienen, sino que lo vuelve un manifiesto. Y es que Kanye era consciente de lo que había hecho, y sobre eso trabajó durante todo el proceso concepción, lo volvió el esqueleto principal de su composición. Está al tanto de su talento y lo hace a uno encararlo en cada verso que tiene la pieza. En eso él hace latente el poder. Conforme avanza la canción Kanye tiene un ritmo agitado, casi abrasivo, en el que entrega cada línea como si fuera la última. Kanye afirmaba que trabajó en este álbum como si se estuviera jugando la carrera entera, porque era su único boleto para regresar al estrellato. Estamos frente a una movida que arriesga mucho y que triunfó como nunca nadie lo había hecho. El odio del que se había hecho partícipe era una forma de comunicar su mensaje, que aprovechó como el segundo filo del arma que le dejaba su capacidad.

Del mismo modo, Kanye va enlistando en cada estrofa una reflexión que tiene sobre el mundo que lo rodea, sobre el gobierno, sobre las celebridades, sobre el egocentrismo. Para ser desecha y celebrada por igual en un coro que dice:

No one man should have all that power,
the clocks’ ticking I just count the hours.
Stop tripping, I’m tripping off the power.

Con estas palabras Kanye acaba de resumir la esencia del tópico que trata. En ese primer verso él hablaba de sus “haters” y les hacía entender que si lo odiaban era porque estaba haciendo las cosas bien, por la razón que fuera. Aquí vemos como no sólo no se retracta, nos dice que nadie debe estar en esa situación, es un ataque certero a ese puesto incómodo que significa tener su poder. Cuando Kanye compuso esa primera línea del coro, se basaba en un reportaje que hizo la policía sobre Malcolm X cuando, después de un incidente sobre abuso policial contra dos musulmanes, juntó a más de cuatro mil personas en frente de la estación de policía y las dispersó con una sola señal de mano, ahí un ofical dijo al periódico: “no one man should have that much power”. El “tripping” del que habla se refiere al acto de cortar el suministro de energía cuando un circuito está siendo llevado al borde de su capacidad física. La analogía es clara, el poder consume, nos lleva al borde de nuestras facultades. Para finalmente cerrar ese primer coro con el “21st century schizoid man” del sample de King Crimson, la genialidad está presente hasta de forma figurada. En el siguiente verso, Kanye entrega otra línea directa:

The system broken, the school is closed, the prison’s open.
We ain’t got nothing to lose, motherfucker we rolling […]
In this white men world, we the ones chosen
So goodnight cruel world I’ll see you in the morning.
Huh? I’ll see you in the morning.
This is way too much, I need a moment.

La parte sociopolítica aquí se hace presente, de una forma muy peculiar. Kanye escribió la canción para tiempos convulsos, para un estado en crisis como lo era Estados Unidos cuando él grabó MBDTF. Una frase atribuida a Víctor Hugo dice que: “Aquel que abre la puerta de una escuela, cierra una prisión”. Sin embargo, aquí no aplica, Kanye es consciente de que Estados Unidos ha venido cerrando numerosas escuelas y ha mantenido todas sus prisiones abiertas. En ese sentido los niños crecen para ser criminales en lugar de gente educada. Tomando esto, él dice que no tenemos nada que perder. Sabe del problema del que es testigo y ve que, de cualquier forma, el mundo es de él y, por eso, se ve a sí mismo como un elegido entre los demás, en un mundo hecho para la gente blanca. Y, resumiendo, regresamos al coro, para atacar esta misma postura. Nadie debe tener este poder, nos consume. La diferencia con respecto al primer coro es que agrega una línea, después del “tripping off the power”, menciona: “’Till then fuck that, the world’s ours”.

El ritmo es vertiginoso. Va casi galopando y es difícil analizar una línea concreta porque todas están llenas de significado. El patrón va igual, la letra es una exaltación y un ataque mismo al poder que otorgan ciertas cuestiones en nuestro día a día. El siguiente verso es un ataque a Saturday Night Live por haber permitido que Taylor Swift y Taylor Lautner (el entonces novio de Swift) se expresaran así de él e incluso de que el cast hiciera preguntas sobre su madre a modo de broma, de ahí la frase: “I’m an asshole? You niggas got jokes”. Haciéndolos ver que sus bromas son de mal gusto y que siguen a un ejecutivo que tiene complejo de Napoleón. Las referencias a sí mismo y hacia los demás son arrolladoras. Al finalizar esta estrofa, Kanye habla de como intenta abstraerse del mundo y obtener las ideas que rondan en su cabeza pero que la adultez y las responsabilidades que le imputan están terminando con su niño interior. Es un tour de force en donde las preocupaciones y los tiros a quemarropa van de la mano en versos que atraviesan a cualquiera de los señalados. Después de todo, la mayoría de nosotros pasamos por esos momentos, todos somos Kanye de alguna forma. Una vez más, el coro regresa para deshacer y/o enaltecer el reclamo en cuestión. Como dije antes, la celebridad y el odio o aversión que puede tener una persona es cuestión de poder. El último verso va dirigido a todos de una forma inesperada: “Lost in translation with a whole fucking nation, the say I was abomination of Obama’s nation. Well, that’s a pretty bad way to start a conversation.” También fue noticia cuando Obama en un detrás de cámaras antes de una entrevista se enteró de lo que había pasado con Taylor Swift y lo llamó un “jackass”. Kanye nunca ha sido abiertamente simpatizante de Obama, y con las recientes declaraciones que hizo sobre Donald Trump, todo parece apuntar a que tiene su origen ahí. Para terminar con este “ser-parte-de-la-fama” que igual proclama que merece, las líneas antes del coda son:

At the end of the day, god damn it I’m killing this shit
I know damn well y’all feeling this shit
I don’t need your pussy, bitch, I’m on my own dick
I ain’t gotta power trip, who you going home with?

How 'Ye doing? I’m surviving
I was drinking earlier, now I’m driving

Where the bad bitches, huh? Where you hiding?
I got the power to make your life so exciting.


El outro hace un giro extraño:

Now this will be a beautiful death
I’m jumping out the window, I’m letting everything go
Letting everything go

You got the power to let power go?




En esa primera línea habla sobre matarse, saltando de la ventana. Tal pareciera que el poder lo ha orillado a eso. Renunciando a la fama y al poder que le otorgan, prefiere quitarse la vida. La salida fácil era terminar en la cumbre de su carrera con su existencia. Sería un final de película, contrario a todo lo que un rapero haría. La presunción y la opulencia se vienen abajo cuando tu mismo decides terminar con todo de una vez y para siempre. El verso final antes del último “21st century schizoid man” es casi una consigna de vida. Final de monumento.

El video es mucho más ilustrativo. Dura poco más de un minuto y medio y es, en palabras de su director, una pintura móvil. Está hecho de forma que aparente ser una obra como las que se hicieron durante el Renacimiento, con Kanye en el centro y a su alrededor distintas mujeres que simbolizan distintas cosas. En el video él lleva una cadena gigante con un busto del Horus, el dios egipcio. Representaba el inicio de la cultura egipcia y es visto como el dios en el que iban a reencarnar los faraones para gobernar. A menudo se creía que los faraones eran las representaciones terrenales de los dioses del panteón egipcio. La imagen concuerda en absoluto con la representación casi en el Olimpo de Kanye y su gente. A su lado, se encuentra una mujer vestida como el ave Fénix, simbolizando el resurgir de entre sus cenizas del mismo rapero. Arriba de su cabeza, podemos ver una espada apuntando siempre a él. La Espada de Damocles es una leyenda de la vieja Italia, en la que Damocles era un lamebotas del entonces tirano Dinisio I de Siracusa y fue puesto a prueba cuando éste último hizo que cambiaran roles por un día. Damocles iba a ser tratado como un rey durante ese lapso. Él accedió al instante y después del banquete en su honor se dio cuenta de que una espada pendía de un único pelo de crin de caballo, sobre su cabeza. De inmediato Damocles desistió de los lujos a los que era acreedor y dejó el puesto una vez más al tirano. Ésta leyenda tiene como reflexión principalmente el peligro constante que conlleva para aquellos que ostentan el poder. Kanye es consciente de que el poder corrompe y consume, y la Espada de Damocles es su forma de demostrarlo. Es por mucho uno de los mejores videos de Kanye. Es exuberante de brillo y contraste, las imágenes son muy sugerentes y llevan una carga artística impresionante.




Kanye West es todo menos un pedante disfuncional. Es una figura controvertida que provoca repulsión y admiración casi al mismo tiempo. Sin embargo, ésta canción logra lo que a artistas más importantes les tomó carreras enteras. Ahí es nada. Todas estas metáforas y situaciones con respecto al poder son motivo de discusión seria, porque el poder lo permea todo. Es una obra maestra por sí misma, porque estamos acostumbrados a ver el poder en base a lo administrativo de nuestro sistema político y estatal. El poder no sólo está en las oficinas, está en el día a día. Kanye mencionó que escribió su canción para un “nosotros” en lugar de un ego personal. Porque invita a todos a dejarnos de las ataduras que deja la incomprensión, la falta de interlocutores válidos. De algún modo, Kanye es uno de los más grandes incomprendidos, y en eso él basa su postura de vida, el poder que ejerce sobre nosotros se cimenta en eso, en la falta de entendimiento. Algunos lo llaman genio por esto, y aunque eso aún está por verse, su forma de materializarlo es impresionante. Elon Musk mencionaba que Kanye no necesita caer en falsas molestias, porque sabe que su talento lo hace valer por todo lo demás. También siempre hemos sido Kanye, porque todos fuimos incomprendidos alguna vez, de nosotros dependió ser fieles a nuestra postura y llevarla a cabo a toda costa, sólo muy pocos lo logran, y en el camino se logran los genios. Más que nada, el poder es eso, la capacidad de ejercer nuestras decisiones, sí, pero sobretodo la capacidad de salir de la incomprensión. Kanye es el experto en eso, y como epitafio, “Power” es ya una tesis entera sobre nuestra relación con el poder. Nuestros miedos, nuestras flaquezas y momentos de preocupación se resumen en nuestra capacidad de volverlos arte para que los demás admiren nuestro legado. Y ahí, sólo ahí, el poder es nuestro.



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