"No one man should have all that power"
México siempre ha pasado momentos extraños con respecto al poder. Las recientes elecciones han sido un balde de agua fría en muchos aspectos a la vieja clase política del país, y fueron una de las más insólitas en la historia. La gente se ha visto inmersa en un mar de opiniones y disputas en el imperio de las comunicaciones que son las redes sociales. La opinión se divide y contrae una y otra vez cuando alguien tiene la atención de todos debido a un suceso sobresaliente, para bien o para mal. La gente que hace valer su opinión y que resalta de entre todos por esa razón, tiene en sus manos una pequeña dosis de poder. Y no hablemos de la aldea global, ahí el concepto se trastoca y se ridiculiza adquiriendo formas regionales que nosotros ni imaginamos. El poder es un arma de doble filo sí, pero sobre todo es un estado mental. En cualquier caso, uno mismo estando solo no tiene efecto. Lo lógico es que si no hay alguien sobre el cual ejercer el poder, nada de esto tiene sentido. Así pues, el poder nos lo dan los demás. Uno no elije poseer el poder, no es decisión nuestra tenerlo, siempre es de los que nos rodean. Los líderes saben utilizar la dinámica del grupo en el que se desenvuelven e inconscientemente los miembros del mismo le han dado la facultad de tomar decisiones, por ellos. No es algo fácil de distinguir, aunque el ejemplo más claro sea una elección consensuada y popular, quien tiene el verdadero poder es el que ejerce sus decisiones con éxito sobre los demás. Lo vemos todos los días incluso, cuando hacemos a alguien famoso por alguna expresión musical o visual también le estamos dando poder, porque ha influido en nuestros gustos y se ha hecho presente en nuestra toma de decisiones. La celebridad es poder. Cuando nos disociamos del mundo que nos rodea también le estamos dando el poder a alguien de que utilice nuestra aparente falta de atención, obteniendo beneficio propio. Así de borroso es el matiz del poder. Y con esto, Kanye West hizo uno de los mejores manifiestos artísticos, en tiempos modernos, sobre exactamente eso.
Cuando
dije arriba que el poder es un estado mental me refería a la
intangibilidad del mismo. Finalmente el hombre es un animal social, y
el poder requiere la aceptación de los que nos rodean para
efectuarse. Sin embargo, incluso el odio es poder. La animadversión
hacia alguien es también una señal de poder. Y la historia de
“Power” inicia exactamente de esa forma. Fue sabido por muchos el
incidente que Kanye pasó en los MTV Video Music Awards del 2009
cuando le arrebató el micrófono a Taylor Swift para decir que
Beyoncé se merecía el premio en lugar de ella. Suena a chisme de TV
y Notas, sí, pero éste sí influyó, y mucho, en una de las
canciones más importantes de la década. A partir de ese suceso
Kanye canceló su gira con Lady Gaga para promocionar su ahora
aclamado 808s & Heartbreak
y se recluyó en Hawái durante un año para trabajar de lleno en lo
que sería una de sus obras cumbres, el My Beautiful Dark
Twisted Fantasy. Ahí, Kanye
hizo del estudio un campo de guerra donde los ingenieros de sonido
laboraban las veinticuatro horas del día y en el que él mismo sólo
tomaba siestas como descanso. No escatimó en gastos y llevó a quien
se le antojó para colaborar en el disco. El
resultado fue un grandilocuente y eṕico viaje hacia los más
recónditos espacios en la mente de Kanye West. La música era
grande, resaltaba a kilómetros y estaba permeada por la carencia de
flaquezas, porque hasta las mismas eran maximizadas. Kanye pasó todo
ese tiempo reflexionando sobre muchísimas cosas, en solitario no
precisamente, pero siempre dirigidas hacia adentro.
Durante
el trabajo extenuante que implicaba el Dark Twisted
Fantasy, West entrevió una de
las reflexiones modernas más impresionantes sobre el poder. “Power”
fue lanzada como el primer sencillo y significó
el regreso triunfal de Kanye a los reflectores y, sobre todo, a la
aceptación pública. Casi podemos decir que el Kanye pedante y
ególatra que conocemos ahora y que siempre ha sido, vio la luz y
vino a quedarse durante esa época. No es para menos, ahora que
después un incidente que fue
visto como algo grotesco por los
demás, Kanye se redimía
poniendo su ego por encima de todo, y
el
ver que la gente aplaudía aquello
debió ser música en sus oídos. “Power” está construida en
base a un sample de King
Crimson, “21st Century Schizoid Man”, en el que la banda
criticaba a aquellas autoridades en el poder que creaban sin cesar
guerras como la de Vietnam. De muchas formas, todas las influencias
en “Power” vienen de distintas facetas y hasta parece que no
tienen relación entre sí, sin embargo tienen la más importante, su
relación con el poder. Según
el propio Kanye, le tomó al menos unas cinco mil horas el proceso
creativo para la canción, y el trabajo se ve desde el primer
instante.
La canción ya por sí misma trae una carga potente desde la primera
línea:
I’m
living in that 21st century, doing something mean to it.
Do
it better than anybody you’ve ever seen do it.
Screams
from the haters, got a nice ring to it.
I
guess every superhero needs its theme music
Ya
en
ese momento Kanye hace partícipe su lugar en el mundo y da cuenta
del odio que no sólo le tienen, sino que lo vuelve un manifiesto. Y
es que Kanye era consciente de lo que había hecho, y sobre eso
trabajó durante todo el proceso concepción,
lo volvió
el esqueleto principal de su composición. Está
al tanto de su talento y lo
hace a uno encararlo en cada verso que tiene la pieza. En eso él
hace latente el poder. Conforme avanza la canción Kanye tiene un
ritmo agitado, casi abrasivo, en el que entrega cada línea como si
fuera la última. Kanye
afirmaba que trabajó en este álbum como si se estuviera jugando la
carrera entera, porque era su único boleto para regresar al
estrellato. Estamos frente a
una movida
que arriesga mucho y que triunfó como nunca nadie lo había hecho.
El odio del que se había hecho partícipe era una forma de comunicar
su mensaje, que aprovechó como el segundo filo del arma que le
dejaba su capacidad.
Del mismo modo, Kanye va enlistando en cada estrofa una reflexión
que tiene sobre el mundo que lo rodea, sobre el gobierno, sobre las
celebridades, sobre el egocentrismo. Para ser desecha y celebrada por
igual en un coro que dice:
No
one man should have all that power,
the
clocks’ ticking I just count the hours.
Stop
tripping, I’m tripping off the power.
Con
estas palabras
Kanye acaba de resumir la esencia del tópico que trata. En ese
primer verso él hablaba de sus “haters” y les hacía entender
que si lo odiaban era porque estaba haciendo las cosas bien, por la
razón que fuera. Aquí
vemos como no sólo no se retracta, nos dice
que nadie debe estar en esa situación,
es un ataque certero a ese
puesto incómodo que significa tener su
poder. Cuando Kanye compuso esa primera línea del coro, se basaba en
un reportaje que hizo la policía sobre Malcolm X cuando, después de
un incidente sobre abuso policial contra dos musulmanes, juntó a más
de cuatro mil personas en frente de la estación de policía y las
dispersó con una sola señal de mano, ahí un ofical dijo al
periódico: “no one man should have that much power”. El
“tripping” del que habla se refiere al acto de cortar el
suministro de energía cuando un circuito está siendo llevado al
borde de su capacidad física. La analogía es clara, el poder
consume, nos lleva al borde de nuestras facultades.
Para finalmente cerrar ese primer coro con el “21st
century schizoid man” del
sample de King Crimson, la genialidad está presente hasta de forma
figurada. En el siguiente
verso, Kanye entrega otra línea directa:
The
system broken, the school is closed, the prison’s open.
We
ain’t got nothing to lose, motherfucker we rolling […]
In
this white men world, we the ones chosen
So
goodnight cruel world I’ll see you in the morning.
Huh?
I’ll see you in the morning.
This
is way too much, I need a moment.
La
parte sociopolítica aquí se hace presente, de una forma muy
peculiar. Kanye escribió la canción para tiempos convulsos, para un
estado en crisis como lo era Estados Unidos cuando él grabó MBDTF.
Una frase atribuida a Víctor
Hugo dice que: “Aquel que abre la puerta de una escuela,
cierra una prisión”. Sin
embargo, aquí no aplica, Kanye es consciente de que Estados Unidos
ha venido cerrando numerosas escuelas y ha mantenido todas sus
prisiones abiertas. En ese sentido los niños crecen para ser
criminales en lugar de gente educada. Tomando esto, él dice que no
tenemos nada que perder. Sabe
del problema del que es testigo y ve que, de cualquier forma, el
mundo es de él y, por eso,
se
ve a sí mismo como un elegido entre los demás, en un mundo hecho
para la gente blanca. Y, resumiendo,
regresamos al coro, para atacar esta misma postura. Nadie debe tener
este poder, nos consume. La diferencia con respecto al primer coro es
que agrega una línea, después del “tripping off the power”,
menciona: “’Till then fuck that, the world’s ours”.
El
ritmo es vertiginoso. Va casi galopando y es difícil analizar una
línea concreta porque todas están llenas de significado. El patrón
va igual, la letra es una exaltación y un ataque mismo al poder que
otorgan ciertas cuestiones en nuestro día a día. El
siguiente verso es un ataque a Saturday Night Live por haber
permitido que Taylor Swift y Taylor Lautner (el entonces novio de
Swift)
se expresaran así de él e incluso de que el cast hiciera preguntas
sobre su madre a modo de broma, de ahí la frase: “I’m
an asshole? You niggas got jokes”.
Haciéndolos ver que sus bromas son de mal gusto y que siguen a un
ejecutivo que tiene complejo de Napoleón. Las referencias a sí
mismo y hacia los demás son arrolladoras. Al finalizar esta
estrofa,
Kanye habla de como intenta abstraerse del mundo y obtener las ideas
que rondan en su cabeza pero que la adultez y las responsabilidades
que le imputan están terminando con su niño interior. Es
un tour de force en
donde las preocupaciones y los tiros a quemarropa van de la mano en
versos que atraviesan a cualquiera de los señalados. Después de
todo, la mayoría de nosotros pasamos por esos momentos, todos somos
Kanye de alguna forma. Una vez más, el coro regresa para deshacer
y/o enaltecer el reclamo
en cuestión. Como dije antes, la celebridad y el odio o aversión
que puede tener una persona es cuestión de poder. El último verso
va dirigido a todos de una forma inesperada: “Lost in
translation with a whole fucking nation, the say I was
abomination of Obama’s nation. Well, that’s a pretty bad way to
start a conversation.” También
fue noticia cuando Obama en un detrás de cámaras antes de una
entrevista se enteró de lo que había pasado con Taylor Swift y lo
llamó un “jackass”. Kanye nunca ha sido abiertamente
simpatizante de Obama, y con las recientes declaraciones que hizo
sobre Donald Trump, todo parece apuntar a que tiene su origen ahí.
Para terminar con este
“ser-parte-de-la-fama” que igual proclama que merece, las
líneas
antes del coda son:
At
the end of the day, god damn it I’m killing this shit
I know damn well y’all feeling this shit
I don’t need your pussy, bitch, I’m on my own dick
I ain’t gotta power trip, who you going home with?
How 'Ye doing? I’m surviving
I was drinking earlier, now I’m driving
Where the bad bitches, huh? Where you hiding?
I got the power to make your life so exciting.
I know damn well y’all feeling this shit
I don’t need your pussy, bitch, I’m on my own dick
I ain’t gotta power trip, who you going home with?
How 'Ye doing? I’m surviving
I was drinking earlier, now I’m driving
Where the bad bitches, huh? Where you hiding?
I got the power to make your life so exciting.
El
outro
hace un giro extraño:
Now
this will be a beautiful death
I’m jumping out the window, I’m letting everything go
Letting everything go
You got the power to let power go?
I’m jumping out the window, I’m letting everything go
Letting everything go
You got the power to let power go?
En esa
primera línea habla sobre matarse, saltando de la ventana. Tal
pareciera que el poder lo ha orillado a eso. Renunciando a la fama y
al poder que le otorgan, prefiere
quitarse la vida. La
salida fácil era terminar en la cumbre de su carrera con su
existencia. Sería un final de película, contrario a todo lo que un
rapero haría. La presunción y la opulencia se vienen abajo cuando
tu mismo decides terminar con todo de una vez y para siempre. El
verso final antes del último “21st
century schizoid man” es
casi una consigna de vida. Final de monumento.
El video es
mucho más ilustrativo. Dura poco más de un minuto y medio y es, en
palabras de su director, una pintura móvil. Está hecho de forma que
aparente ser una obra como las que se hicieron durante el
Renacimiento,
con
Kanye en el centro y a su alrededor distintas mujeres que simbolizan
distintas cosas. En el video él
lleva una cadena gigante
con un busto del Horus, el dios egipcio. Representaba el inicio de la
cultura egipcia y es
visto como el dios en el que iban a reencarnar los faraones para
gobernar. A menudo se creía que los faraones eran las
representaciones terrenales de los dioses del panteón egipcio. La
imagen concuerda en absoluto con la representación casi en el Olimpo
de Kanye y su gente. A su
lado, se encuentra una mujer vestida como el ave Fénix, simbolizando
el resurgir de entre sus cenizas del mismo rapero. Arriba de su
cabeza, podemos ver una espada apuntando siempre a él. La Espada de
Damocles es una leyenda de
la vieja Italia,
en la que Damocles era un lamebotas del entonces tirano Dinisio I de
Siracusa y fue puesto a prueba cuando éste último hizo que
cambiaran roles por un día. Damocles iba a ser tratado como un rey
durante ese lapso.
Él accedió al instante
y después del banquete en su honor se dio cuenta de que una espada
pendía de un único pelo de crin de caballo, sobre su cabeza. De
inmediato Damocles desistió de los lujos a los que era acreedor y
dejó el puesto una vez más al tirano. Ésta leyenda tiene como
reflexión principalmente el peligro
constante que conlleva
para aquellos
que ostentan el poder. Kanye
es consciente de que el poder corrompe y consume, y la Espada de
Damocles es su forma de demostrarlo. Es por mucho uno de los mejores
videos de Kanye. Es exuberante de brillo y contraste, las imágenes
son muy sugerentes y llevan una carga artística impresionante.
Kanye
West es todo menos un pedante disfuncional. Es una figura
controvertida que provoca repulsión y admiración casi al mismo
tiempo. Sin embargo, ésta canción logra lo que a artistas más
importantes les tomó carreras enteras. Ahí es nada. Todas estas
metáforas y situaciones con respecto al poder son motivo de
discusión seria, porque el poder lo permea todo. Es una obra maestra
por sí misma, porque estamos acostumbrados a ver el poder en base a
lo administrativo de nuestro sistema político y estatal. El poder no
sólo está en las oficinas, está en el día a día. Kanye mencionó
que escribió su canción para un “nosotros” en lugar de un ego
personal. Porque invita a todos a dejarnos de las ataduras que deja
la incomprensión, la falta de interlocutores válidos. De algún
modo, Kanye es uno de los más grandes incomprendidos, y en eso él
basa su postura de vida, el poder que ejerce sobre nosotros se
cimenta en eso, en la falta de entendimiento. Algunos lo llaman genio
por esto, y aunque eso aún está por verse, su forma de
materializarlo es impresionante. Elon
Musk mencionaba que Kanye no necesita caer en falsas molestias,
porque sabe que su talento lo hace valer
por todo lo demás. También siempre hemos sido Kanye, porque todos
fuimos incomprendidos alguna vez, de nosotros dependió ser fieles a
nuestra postura y llevarla a cabo a toda costa, sólo muy pocos lo
logran, y en el camino se logran los genios. Más que nada, el poder
es eso, la capacidad de ejercer nuestras decisiones, sí, pero
sobretodo la capacidad de salir de la incomprensión. Kanye es el
experto en eso, y como epitafio, “Power” es ya una tesis entera
sobre nuestra relación con el poder. Nuestros miedos, nuestras
flaquezas y momentos de preocupación se resumen en nuestra capacidad
de volverlos arte para que los demás admiren nuestro legado. Y ahí,
sólo ahí, el poder es nuestro.


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