viernes, 2 de febrero de 2018

Eminem - The Marshall Mathers LP


El cambio de milenio se ve muy lejos ya. El mundo no estaba preparado para lo que se venía, en todo sentido. La tecnología, el arte, la forma de vida, todo se ve tan viejo y anticuado. Hablamos de aquellos años como si hubieran pasado cincuenta o más, como si aunque hubiéramos vivido en ella, el reflejo de entonces se vea difuminado por una nube de lejanía. La verdad sea dicha, no somos los mismos de entonces para acá. Vimos el auge y caída de las boy bands, el comienzo de las disqueras independientes tomando el volante, la caída del gangsta rap, la del pop punk. Parece un torbellino. Pero, eso sí, si hacemos un recuento de los artistas que marcaron aquella década hay nombres que salen de inmediato: Radiohead, Linkin Park, The White Stripes, Kanye West, The Strokes, Britney Spears (para bien o para mal), Coldplay, Gorillaz, la lista sigue. Los escándalos no estuvieron ausentes, las noticias volaban, dando siempre de qué hablar en unos años en los que MTV era la única plataforma vox populi para escuchar y enterarse de lo último en música, antes de que Facebook y YouTube hicieran todo más fácil y, por lo mismo, desechable. Entonces, si alguien fue el vivo ejemplo del escándalo y que se merezca el título de ícono fue Eminem, todo esto gracias al que es y siempre será su mejor álbum: The Marshall Mathers LP. Ya era escándalo cuando salió The Slim Shady LP, una placa marcada siempre por el humor negro, la irreverencia, la libertad de palabra, los beats impresionantes. Aquel fue un disco convulso, pero sobretodo oscuro. Eminem siempre canalizaba su atribulada vida en letras bastante explícitas y en narraciones particularmente irreales. Fue algo completamente nuevo para la década, hasta entonces estábamos acostumbrados al gangsta rap de N.W.A. y derivados, no este tipo de bizarrez. Sin embargo, cuando pensábamos que no podía ser más extraño llegó el segundo LP. Fue un parteaguas que vendió 1.78 millones de copias en su primera semana y que se volvió un hito en el hip hop.

No es para menos, el Eminem de entonces era más indiferente, más agresivo, mucho más atormentado. El sonido del Slim Shady LP fue expandido y llevado a la parte más oscura en la psique del rapero. Will the Real Slim Shady please stand up? Era la frase que teníamos como referencia para este disco, sin dudas. Pero hasta esa canción no está exenta de una vibra oscura que la permea por entero, es graciosa, irreverente, pero oscura como un cementerio. Discutir el trasfondo de todo ese entramado que conforma el tronco común del disco y que representa el contexto en sí de la música de aquellos años podría tomarnos horas y creo que ni así podríamos ponernos de acuerdo. Baste decir que de principio a fin el disco está cargado de un sentimiento ambiguo de introspección y megalomanía. “Kill You” es un ejemplo claro, Eminem habla sin tapujos sobre descuartizar mujeres, sobre su eterna relación conflictuada con su madre, drogas por aquí y por allá. La letra es por demás agresiva, irreverente y nada acorde con el status quo de las buenas conciencias. No es broma, se torna oscura y enferma conforme pasa, y es la primera canción. Letras como esta aparecen por todos lados, en “Remember Me”, “Criminal” por decir ejemplos. Es una mezcla extraña entre sodomía y abierta drogadicción, mezclada con comentarios sardónicos sobre homosexualidad. Hay una línea en el sketch “Steve Berman”, en el que el presidente de Interscope Records, Steve Berman, resume todo perfectamente: You know why Dre’s record was so successfull? He’s rapping about big screen TVs, blunts, 40s and bitches, you’re rapping about homosexuals and vicodin, I can’t sell this shit!. Sin embargo, a pesar de todo este entramado de psicopatía megalómana, Eminem presenta también un disco bastante personal. En el que siempre encontramos al rapero evaluando de forma constante sus sentimientos, estudiando irónicamente la percepción que existe sobre él por parte de los medios de comunicación y la gente en general. Canciones como “The Way I Am”, “Marshall Mathers” y “Kim” están en constante sintonía con su psique atormentada. En la primera da una declaración de principios en la que no le debe nada a nadie y que se volvería una fórmula para crear sencillos exitosos. La última revela de forma agresiva sus pensamientos sobre su ex esposa Kim Mathers.

Es un disco complejo en el que los beats se entremezclan con letras histriónicas. Aquí también observamos la increíble capacidad de Em para contar historias. El ejemplo más que claro está en “Stan”. La mejor pista del álbum, sin equivocarnos. En ella dejamos de lado el sarcasmo y las drogas para obtener una narrativa sólida en la que vemos el deslinde entre el Eminem introspectivo y el Marshall Mathers interesado en la creación de personajes. Encontramos la historia sobre un fan obsesionado con el mismo Eminem y que llega al grado de matarse por estar en presencia del mismo. Mediante cartas, vemos cómo le reprocha al rapero el hecho de que no pudiera estar con él en persona por una u otra razón, que conforme avanza la canción pareciera ignorarlo sistemáticamente. La manía llega al punto en el que el fan deja de lado las relaciones interpersonales, como la que tiene con su esposa embarazada, con tal de ver a Em. La historia termina con Eminem diciéndole que no pudo contestar sus cartas, que ha estado ocupado. Nota como aumenta el tono agresivo de su redacción y le pide que se calme, que no es nada del otro mundo. Finalmente relata que vio que se había enterado de la muerte de alguien, semanas antes, y que el descuido horrendo lo enfermó, pero más enfermizo aún era el hecho de que el nombre que salió en las noticias era el de él: Stan.

Ejemplos como éste abundan en la discografía de Eminem. La razón de que aquí cobren mayor importancia es que los recursos de estilo y de narrativa no los ha vuelto a encontrar jamás. The Marshall Mathers LP sigue siendo el punto cumbre en la lírica de Eminem. No hemos encontrado letras tan agresivas, tan explícitas y tan bien elaboradas como las que aquí presenta. Siempre contrastando el delirio moral entre lo malo y lo bueno y el punto en el que ambos convergen. El disco es un clásico no por sus ventas, no por su controversia, no por el nombre de quien lo firma. Es un clásico porque supone un punto artístico inigualable en la carrera de Eminem y del rap en general. Está hecho con una capa de plomo que lo cubre contra los ataques del tiempo y lo descubre para volverlo imperecedero. Aún y cuando no pensábamos que las cosas no podían ponerse más raras.

Los años han pasado y han sido más amigables con el álbum que con el propio Eminem. Y es que, a pesar de que tenía todo un arsenal de recursos, el hombre detrás del seudónimo sigue siendo un humano. Mantuvo su postura anti-condescendencia hasta donde pudo, mostrando indiferencia ante los comentarios mediáticos y arreglando las controversias a su manera. Un episodio especialmente importante fue cuando, en medio de la polémica por sus letras homófobicas, invitó a Elton John a cantar con él en los Grammy, el clásico de siempre: “Stan”. Sin embargo, conforme fueron pasando los años, Eminem fue entregando discos con inteligencia lírica y musical definidas pero pobres en inspiración. La debacle se vino desde Encore, cuando el dramatismo y la agresividad del rapero se vio mermada por la falta de creatividad, con todo y que es mi álbum favorito personal, las cosas como son. Luego de eso entró en rehabilitación por un más que explícito abuso de drogas y el resultado fue Relapse. A éste siguió Recovery para completar un álbum doble que no aporta nada nuevo a su carrera y en el que las letras pasan más bien desapercibidas. Cuando esperaba muy poco de él anunció la segunda parte de éste disco al que nos referimos: The Marshall Mathers LP 2. Una segunda parte parecía más bien un ejercicio de mercadotecnia. Y aunque no regresa a la intensidad de su lírica, si es un retorno a lo bien hecho y le da un toque de aire fresco a algo que parecía más bien encaminado al final. Y ahora, iniciando el 2018, seguimos todos en shock por el que fue su último lanzamiento hace un mes: Revival. Eminem siempre ha sido político y controversial por igual, ya en el 2004 cuando con “Mosh” amenzaba con matar a Bush entre otras cosas. Es por eso que no pasó desapercibido el mensaje que le tenía guardado a Trump, un personaje que, aunque no lo queramos ver, representa una figura mucho más nefasta de lo que fue Bush en su momento. Eminem no pudo resistir la tentación y le ha dedicado más de un verso a la administración y a su gabinete, advirtiendo incluso con no importarle perder la mitad de su fanbase con tal de criticar al “presidente”. Ésta carga que nos ha tocado, padecer más que ver, en lo que concierne a Trump, marca muchísimo el ambiente en Revival, y aunque no era una reseña sobre él, dicho sea de paso, el disco es malísimo. Sin dudas, el peor que ha sacado Eminem en su carrera. Y lo dejamos así.


Parece que la justicia no se lleva de la mano con el paso del tiempo. Pero, y muy a su pesar, The Marshall Mathers LP sigue siendo una obra maestra. Consistente, internamente coherente. Un ejemplo de la energía que era capaz de propagar el hip hop y una instantánea de lo turbulentos que fueron los comienzos del nuevo milenio. Cínico sería decir que los años de ahora son menos convulsos, pero qué se la ha de hacer.

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