domingo, 29 de diciembre de 2019

Hace 50 años la Luna era una fiesta...

HACE TRES DÍAS regresaron los hombres de la luna. Nadie habla de otra cosa. Fue un viaje magnífico y aterrador.
La televisión nos la enseñó de cerca: ¿arena, cenizas, rocas?, el horizonte demasiado breve, parecía que el astronauta se fuese a caer por la borda.
¡Cuántas cosas averiguamos de la luna! Su estupenda, desolada soledad infinita, su enrarecimiento, ¿su vacío?, su superficie igual que el espacio que la rodea: caminos empedrados hacia todas las estrellas. 
Sabremos muchas cosas de la luna, composición química, distancias, logos y grafias. Y sin embargo... ¿le quitarán su miel?, perderá su ternura?
Quiero pensar que no ha pasado nada. La luna no es eso La luna es la distancia de aquí a la luna. Es la luz de la luna mansa e  infinita. Es también su sombre, la certeza de que está allí esperando.
Mientras no nos la quiten, mientras no la hagan girar en órbita alrededor de otro planeta, la luna será nuestra como siempre  hemos pensado: un hermoso sueño, una distante liz que nos penetra, un suave amor profundo y quieto en nuestro corazón. La  luna será siempre el resplandor que sale de nosotros en la noche y en la soledad.
(Jaime Sabines).





Por muchos motivos, la llegada del ser humano a la Luna fue un acontecimiento que cambió todo. En el siglo XX pasamos de transportarnos sobre el suelo a volar y a navegar en la inmensidad del espacio.

Todos estos avances fueron posibles por una carrera armamentística que ha tenido distintos nombres a lo largo de las épocas, y uno de esos nombres es la Carrera espacial, que no es más que una consecuencia de la guerra fría. Sucede que si Washington es capaz de poner un misil con capacidades nucleares en Moscú, se acaba la guerra de manera definitiva tan rápido como se acaba la humanidad en nosotros; sucede lo mismo en sentido inverso. Con esa misma analogía, los saltos que se realizaron durante la carrera implicaban distancias cada vez más grandes o también cargas mayores.  Kennedy, con su decidida lucha antisoviética a cuestas, se decidió a retar a su país a «llevar a un hombre a la Luna y regresarlo a salvo antes de que termine la década.» Sin entrar a reñir con teorías de conspiración o cuestiones políticas, él no alcanzó a ver realizado su cometido, debemos agradecer a él que la NASA haya recibido un presupuesto como nunca antes o jamás pudo conocer ni conocerá, también fue gracias a su mano que toda su nación se unió para subir en sus hombros a ese primer ser humano a nuestro satélite natural. La NASA y Roscosmos brindaron a sus trajeados dirigentes muchos pequeños pasos, y a toda la humanidad grandes saltos. Es así como se pueden enumerar esos saltos, tomo los que considero de mayor importancia:

  • Sputnik I: Primer satélite artificial enviado al espacio (URSS, 4 de octubre de 1957).
  • Sputnik II (Laika): Primer ser vivo enviado al espacio (URSS, 3 de noviembre de 1957).
  • Explorer I: Primer satélite artificial enviado al espacio (EEUU, 1 de febrero de 1958).
  • Yuri Gagarin: Primer humano enviado al espacio (URSS, 12 de abril de 1961).
  • Alan Shepard: Primer estadounidense en ser enviado al espacio (EEUU, 5 de mayo de 1961).
  • Telstar: Primer satélite de comunicaciones (EEUU, 10 de julio de 1962).
  • Valentina Tereseshkova: Primera mujer en ser enviada al espacio (URSS, 16 de junio de 1963).
  • Alexei Leonov: Primera caminata espacial (URSS, 18 de marzo de 1965).
  • Luna 1: Primera sonda no tripulada en llegar a la Luna (URSS, 4 de enero de 1959).
Y puedo ahondar en primeros lugares, cuando lo que de verdad se vuelve de interés es lo ocurrido el 21 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong descendió de la cápsula Eagle y pronunció su famosísima frase «Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad.» En aquel momento eran millones de personas quienes se encontraban frente a su televisor para ver cómo se conjuraban los sueños y esperanzas de una especie humana que necesita sin duda poder escapar del planeta para poder trascender. En ese tiempo, Nixon tomó su teléfono rojo en un primer momento para felicitar a la tripulación (quizá con eso selló las paces con su rival político Kennedy), y en un segundo momento para recibir la felicitación de Nikolái Podgorni (quizá  firmando así un armisticio por un instante)
¿Recuerdan a Buzz Lightyear? El primer guardián espacial de nombre Buzz formó parte de la tripulación del Apolo 11, y me refiero a Buzz Aldrin, quien descendió a la Luna junto con Neil Armstrong. Quien también figuró en la misión, orbitando el satélite natural para dirigir las comunicaciones y tener todo listo para el regreso, fue Michael Collins; a él ya le tocaría pisar la Luna más adelante. Los tripulantes de la nave fueron pilotos militares antes de convertirse en astronautas, esa es quizá la razón por la que se llegó a considerar al alunizaje como una victoria militar, dejando de ser así cuando los tres personajes eran unas completas super estrellas; los tres hombres incluso hicieron un viaje un tanto más surrealista cuando visitaron México en su gira internacional.
Bien, parece que en su totalidad el crédito de la misión pueda yacer sobre los hombros de estos tres gigantes, sin embargo existen cientos o miles de personas encargadas de realizar los complejos cálculos matemáticos que desembocaron en el alunizaje; o los encargados de diseñar, construir y probar todos y cada uno de los sistemas que llevaba la nave a bordo; aquellas personas de camisa blanca de manga corta que se encontraba en el centro de control y que aparece en las fotos tan emblemáticas... No quiero dejar este espacio en el completo anonimato, y nombro a algunos de estos personajes en nombre de todos: Katherine Johnson, Margaret Hamilton, Wernher Von Braun, y Gene Kranz.
No quiero (y de verdad no tengo ganas de hacerlo otra vez) discutir con todos aquellos que se basan en YouTube para decir que este gran acontecimiento ni siquiera ocurrió; las pruebas están dadas para quien quiera buscarlas y tenga suficiente criterio para aceptarlas. Mencionaré a modo de knock out que la mejor manera de comprobar la llegada del hombre a la Luna es ir y leer por uno mismo la placa conmemorativa; en su defecto, si se posee un láser lo suficientemente potente, puede usted usarlo para apuntar al reflector que se dejó en el Apolo 11 y en cada una de las subsecuentes misiones; tenemos también las rocas lunares como evidencia y un sinfín de avances científicos que se hubieran llegado mucho después de no ser por el reto de Kennedy.

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