En el 2011 fue la última vez que vi un lanzamiento de transbordador espacial. Me emocionaba tanto cada lanzamiento que me costó trabajo aceptar que esa nave haya sido el más grande retroceso en la exploración espacial por unos 40 años. Después del programa Apolo, uno hubiera esperado que la NASA hubiera expandido sus horizontes, y sin embargo los seres humanos sólo pudieron alejarse 400 km de lo que nosotros llamamos suelo. Por otro lado, desde que se anunció la cancelación de los transbordadores espaciales yo aguardaba ya a su sucesor, la nave Orión; llegaron múltiples retrasos en las pruebas programadas para la nave, y luego llegó Trump y de eso mejor ni hablamos.
Por fortuna, de manera paralela encontramos a varios entusiastas que vislumbraban un futuro en el que los gobiernos no llevaran la batuta de la exploración espacial. Vamos a enlistar algunos por puro capricho: Richard Branson, Jeff Bezos y Elon Musk. La lista en verdad más larga, sin embargo la razón de mencionar estos tres personajes es porque llevan la delantera, por favor no pierdan de vista al sudafricano del final. Sabemos también de las clásicas gigantes aeroespaciales como Lockheed Martin, Northrop Grummano o Boeing que también entran en la batalla contra los neófitas Virgin Galactic, Blue Origin y SpaceX.
Con una veintena de años de experiencia, SpaceX se ha convertido en un gigante en la puesta en órbita de satélites comerciales, pero ahora ahora debemos guardar como fecha importante este 27 de mayo cuando se convertirá en la primera vez en casi diez años que se envían astronautas a la ISS desde el territorio del tío Sam, y eso es sólo el inicio de los planes de Elon. Sucede que este personaje se lanzó en una cruzada por la vieja unión soviética para buscar viejos misiles en desuso para usarlos como cohetes, y como no se los vendieron decidió diseñar sus propias naves. Ahora una variante nueve veces mejor que el primer cigarro volador de SpaceX será el encargado de mandar a Douglas Hurley junto con Robert Behnken, que son dos veteranos de los vuelos en transbordadores Atlantis y Endeavour, rumbo a la Estación Espacial Internacional en un vehículo con el el caprichoso nombre de Crew Dragon que va en la punta del Falcon 9. La mítica plataforma 39A se comenzará a desenpolvar para un eventual retorno a la Luna, y eso es algo que todos deseamos ver, antes de que el ser humano se atreva a ir a Marte.
Mientras los días corren y se acercan tan rápido a la fecha que ya guardamos, los astronautas ahora se encuentran en su cuarentena previa a la misión y a nosotros nos toca ahora seguir en esta cuarentena en nuestras casas para que podamos segui viendo de cerca esta nueva carrera espacial. Las palabras me faltan y de seguro volverán otra vez a mí cuando vea el lanzamiento, ahora a través de internet.



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