martes, 16 de enero de 2018

El papá de los pollitos

«Estoy colmado de imprecisos deseos,
de una vaguedad que es como neblina,
y adentrándose en todo mi ser,
lo torna casi aéreo, impersonal y alado.»
El juguete rabioso
—Roberto Arlt





Roberto Arlt fue un escritor argentino de principios del siglo pasado que por su estilo innovador para su tiempo y la musicalidad (después de él tan recurrente) con la que se desarrollan sus relatos, fácil podría ser llamado «el papá de los pollitos» en lo que a literatura argentina (y latinoamericana) respecta. A lo largo de la novela podrían apreciarse elementos narrativos que tanto Cortázar como Sábato bien pudieron haber robado para sus relatos, y otros tantos que Borges y Bioy Casares sólo se tomaron la molestia de pedirlos prestados. Tengo que decir que es, hasta el momento que que me encargo de escribir esta reseña, la única novela que he leído de Roberto Arlt, y también la única de la que tengo certeza de su existencia gracias a un libro prestado.
Es la primera novela de Arlt que leo, pero parece que el tema del fracaso que enfrenta enfrenta el protagonista es una constante para todos sus relatos.


Se divide en cuatro capítulos (Los ladrones, Los trabajos y los días, El juguete rabioso y Judas Iscariote), que por sí solos, como una sucesión de cuatro oraciones forman el inicio, nudo y desenlace de una historia, bien contada, exponiendo de manera clara a muy grandes rasgos la trama de esta novelita, pero Arlt no se detiene allí... Arlt explota el «¿qué quieres ser de grande?» y lo lleva a una profesión innoble (¿?) que a final de cuentas, como debería de ocurrir en todas, se lleva a cabo con pasión, ya sea en pandilla o de manera individual.

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