«A
los amantes de las bellas letras
Hago
llegar mis mejores deseos
Voy
a cambiar de nombre a alguna cosas.
...»
...»
Cambios
de nombre
–Nicanor Parra
Julio
Ortega como compilador navega a través de un mar de lírica creada
por Nicanor Parra y le entrega al mundo esta antología de
antipoemas, coplas, pensamientos, elogios, dibujos y una que otra
prosa disfrazada de verso. El mundo necesita siempre a un Parra, y
con su chabélica edad, Nicanor ha cubierto este papel por algo así
como 103 años. Cuando nacimos todos él ya era un viejo
juglar.
Nicanor es el fundador del movimiento de antipoesía,
que durante largo tiempo se ha dedicado a luchar por acabar con
algunos de los más ridículos cánones de la poesía, a tal punto de
tener que combatirlos replicándolos en diversas ocasiones. También,
en su ferviente marxismo, Nicanor ha estado presente en los
movimientos sociales acaecidos en su natal Chile, logrando que el
mundo se fije conmovido en esa franja delgada del cono sur en
diversas ocasiones. Es un hombre que tiene alma de poeta y de
científico, siendo físico nuclear y cosmólogo (Cuidado chicas).
En
Poemas para combatir la calvicie, que es lo que nos atañe, el
compilador se da un paseo a través de la bibliografía para
encontrar aquellos poemas con los que este libro se nutre de aquellas ráfagas de polémica con las que tenemos un libro balanceado de lo mejor y lo peor de Parra. Supongo que esto es lo único de importancia respecto al libro (vaya usted a leerlo), ya que lo importante respecto al libro es Parra.
Parra es primero en la lista de Parras artistas de su generación, dejando espacio para sus hermanas y hermanos en diversas disciplinas, como la danza, el teatro, la música, la pintura o la literatura. Ha sido acreedor a vitrinas llenas de premios y reconocimientos, como el premio de literatura latinoamericana y del caribe Juan Rulfo, y varias nominaciones al Nobel. No ha sido laureado con este último, porque como él dice «si no lo ganó Rulfo, ¿por qué yo habría de ganarlo?».
Parra es primero en la lista de Parras artistas de su generación, dejando espacio para sus hermanas y hermanos en diversas disciplinas, como la danza, el teatro, la música, la pintura o la literatura. Ha sido acreedor a vitrinas llenas de premios y reconocimientos, como el premio de literatura latinoamericana y del caribe Juan Rulfo, y varias nominaciones al Nobel. No ha sido laureado con este último, porque como él dice «si no lo ganó Rulfo, ¿por qué yo habría de ganarlo?».

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