sábado, 17 de marzo de 2018

2Pac - All Eyez On Me

Cuenta la leyenda que cuando Tupac Shakur salió de la cárcel allá en 1995, él ya tenía prácticamente hecho el plan sobre el disco que serviría de regreso; que inmediatamente, en su primer día de libertad, ya había grabado la que sería su canción más recordada hasta entonces. Tupac fue el verdadero heredero del sonido de la costa oeste. Las letras eran inventivas, directas al punto. Fue uno de los protegidos de Dr. Dre y su sonido era el G-Funk más avanzado hasta entonces, sin la necesidad de haber sido producido por Dr. Dre mismo. Los beats demoledores de N.W.A. habían fundado una escuela de Djs que expandieron los límites de lo que el sampleo y la instrumentación en vivo eran capaces. Los discípulos de aquella corriente musical supieron hacer evolucionar al género y en All Eyez on Me estaba más fresco que nunca.

Quiero ser breve, una nota breve es lo mejor que puedo hacer para un disco de dos horas. En efecto, All Eyez on Me fue el primer disco doble en el Rap que era número uno en la lista de éxitos. Es un compendio de lírica por sí mismo y las bases que conforman cada pista hacen que uno pueda estudiarlo de ambas formas. Sin embargo, uno puede advertir un cambio ligero a la hora de la producción de un disco a otro, esto quizás porque en su mayoría las canciones de la primera mitad fueron creadas bajo la dirección de Daz Dillinger y en la segunda parte por Johnny J. Ahora, lo primordial: el disco es una obra maestra. Creado en plena guerra entre costas y augurando la caída de Death Row Records, la creatividad fluye hasta en los momentos más oscuros. “Ambitionz az a Ridah” es una declaración de principios que juega y sirve de principio a fin. Es quizás una de las canciones más conocidas de Tupac en la que la base mínima no opaca la capacidad del rapero. En ella habla sobre su condena por abuso sexual y se sincera con todos los demás, sin reparos y sin pelos en la lengua. En estos días es más común encontrar la dinámica en la que uno encuentra una introducción oscura para dar paso a pistas más superficiales, aquí fue el caso. Pero es que es una primera canción más que apropiada, la base es refinada y, si uno quita el hecho de que la maqueta aún tiene esa aura que suena a los noventas, ya suena avanzada incluso en estos días. Continuando con esta línea “All About U” y “Skandalouz” se escuchan de maravilla. Ambas tienen ese aire funk que es movido como el demonio y que suena impecable, hip hop en su estado más puro. Después de estas pistas el disco se empieza a poner un poco más oscuro conforme que pasan las canciones, los efectos son macabros y las letras se tornan inesperadamente sinceras. Los ánimos suben un poco cuando escuchamos un remix de ese ya himno “California Love”, aunque sin las cuerdas que caracterizaban el inicio de la misma, la conclusión es la misma, es un clásico de la década de los noventas, en todo sentido. “Whatz Ya Phone” termina con una onda Disco un primer álbum que ya sonaba adelantado a su época. Más aún, si el disco hubiese terminado aquí, igual sería una obra maestra. La atmósfera general es casi uniforme, no hay carencia de cohesión en cada segundo y si uno elige escuchar una canción completamente al azar puede estar seguro de que no encontrará ningún momento flojo o pasaje excesivo. El tema sigue siendo casi el mismo, la vida de gangster, el dinero, la fama, las mujeres. Aunque estos ya suenan clichés en el mundo del rap, si algo caracterizó a Tupac era lo cerca que estaba de la realidad afroamericana, y su forma de plasmarla era algo único, era una perspectiva cruda, sincera, pero que por momentos se tornaba poética.

En el segundo disco iniciamos con una base agresiva, cortesía de Dr. Dre. Un subidón de humor que parece hecho para sorprender de inmediato. Las canciones que conforman esta parte del disco no se diferencian mucho. Más elaboradas, menos crudas a la ahora de mostrar el acabado final. El avance en la tecnología para la grabación musical creció a pasos agigantados durante toda esa década, tanto que estoy seguro de que Tupac nunca se dio cuenta de que estaba creando uno de los discos más ambiciosos que se habían escuchado hasta entonces. Digo esto último porque existen pistas que sí son hip hop pero sus raíces parece que estuvieran en otro lado, “Holla at Me” por ejemplo, cuya base no difiere mucho de lo que habíamos escuchado en la primera mitad, pero en donde la ambientación es casi obra de Trent Reznor con ese toque industrial. Tupac se muestra dueño de sus recursos como si se jugara el pellejo en cada verso, es incisivo y no pierde el ritmo en absoluto. Esta segunda mitad es más abrasiva, más oscura aún, por momentos, pero mucho más intrincada y difícil de discernir. Los pasajes son un poco más largos y la instrumentación está mejor construida. Las últimas dos pistas son completamente contemplativas. Demasiado honestas. Ya en “Heaven Ain’t Hard 2 Find” vemos un Tupac moderado, pero a su manera. Casi parece un epitafio, fue el último disco que lanzó en vida y quizás por eso fue que se volvió un hito en la historia de los discos en los años noventa. Lejos de reavivar el mito de la muerte de Tupac, el trabajo por sí mismo es una genialidad. Tupac no tuvo que morir para que el disco ya fuera un clásico. Completamente adelantado a su tiempo, All Eyez on Me es una escucha obligada para todo aquel que se jacte de gustar de la música.


Tupac Shakur ha pasado la prueba del tiempo de muchas formas. Más allá de la trágica muerte que aún el día de hoy sigue sin resolverse y de su vida tan controvertida, fue la voz y el paso lógico que tenía que dar un género que cada vez ganaba más adeptos. All Eyez on Me es ese toque de aire fresco que el hip hop estaba esperando en aquellos días y que nunca pasará de moda. Podemos escucharlo aún hoy en día y sigue sonando brillante e inteligente. Tuvo que pasar mucho tiempo para que pudiéramos encontrar un heredero digno, como muchos otros que los hay, de verdad. No por nada To Pimp a Butterfly iba a terminar en “Caterpillar” en vez de “Butterfly”, para que al hacer el acrónimo pudiera decir ToPAC. Se ha dicho muchísimo sobre la vida de Shakur y sobre el ejemplo y legado que nos dejó la misma. Cuando Snoop Dogg mencionó que Tupac vivía en sus discos como persona más que como cualquier otro papel en el que lo conociésemos, no sólo lo decía enserio, quería que lo entendiéramos. Nunca sabremos qué nos pudo deparar el futuro si Tupac Shakur siguiera viviendo, la verdad es que, si de algo ha servido el paso de los años, Tupac Shakur ya está en el olimpo de la historia de la música, allá donde las canciones hablan por sí mismas. Tupac Shakur, sí, el mejor rapero que haya vivido.

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