«Se han concebido muchos premios Nobel
por demostrar que el universo no es tan simple
como podíamos pensarlo»
‒Stephen Hawking.
Antes de que se llegue a pensar que esta
reseña es una elegía (o una obra posser
en tres actos), debo aclarar que compré el libro hace un par de semanas y tenía
pensado leerlo en el momento en que acabara de leer el libro que me encontraba
leerlo en ese momento. El libro que leía en ese momento lo acabé este martes y
para el mundo llegó la noticia de que la vida de Stephen Hawking llegaba a su
fin (una curiosa coincidencia que no esperaba). Decidí de todas maneras el día
siguiente iniciar el libro. En fin, eso no es lo importante, si no que no quisiera
gastar palabras para hablar de esto. Para aquellos que vieron la
película y no leyeron el libro, les adelanto que este no es un libro en el que
se hable de la vida de Stephen Hawking; el surgimiento de su enfermedad y de su
genio, su vida social y su familia; como se hizo en la película (que no está
basada en este libro, sino en «Travelling to Infinity: My life with Stephen» de
su primera esposa: Jane), pero se habla acerca del universo que concibió en su
mente, el universo en el que existe una matemática para todo, el universo en el que poco a poco inician a verse reflejados
esos descubrimientos fuera del papel.
El siglo XX fue un siglo donde un puñado
de físicos se convirtió en estrellas pop debido a la magnitud de sus
descubrimientos, y en gran medida a su vocación de divulgarlos. La lista quizá
inicie con Einstein, pase por Feynman y desemboque ahora entrados en el siglo
XXI con Stephen Hawking. Sus apariciones
en diversas películas y series de tienen una lista casi tan larga como sus
reconocimientos. Su sentido del humor le valió para dejar de lado los
impedimentos y consolidarse en su campo. Al final de cuentas con sus
apariciones él perseguía un objetivo divulgativo, y si a través de estas se
logró que muchos voltearan a ver que la ciencia seguía viva, entonces su legado
aumenta significativamente.
El libro que ahora nos atañe es una
recopilación de siete conferencias (Ideas
sobre el universo, El universo en
expansión, Agujeros negros, Los agujeros negros no son tan negros, La dirección del tiempo y La teoría del todo) donde nos lleva a
explorar distintos aspectos del universo a través de la ciencia. Es un viaje de
2 mil años a través de la historia remota a la moderna, donde todos los avances
de la ciencia se empequeñecen al mostrar que de entre todo lo que conocemos,
hay aún más por conocer, y se encuentra oculto, sólo visible a la profunda
investigación.
Cuando se habla de la ciencia moderna,
es imposible no devolver la mirada hacia la antigua Grecia, por su método
científico y su modelo cósmico que, aunque errados en algunas cuestiones, nos
permitieron luego desarrollar las bases de la ciencia moderna, fuera también de
la astronomía. De una manera similar a lo que sucede con los descubrimientos de
los griegos, la teoría de la atracción gravitacional fue un avance importante para
el desarrollo de la humanidad, de la mano de sir Isaac Newton. Un salto
parecido a los dos anteriores en cuanto a magnitud sin duda lo encontramos
ahora en el siglo XX con la teoría de la relatividad general de Albert
Einstein, quien sin quererlo así y además esta en contra de esto, con sus
descubrimientos dio paso a la mecánica cuántica. A través de las primeras dos
conferencias Stephen Hawking plantea estos como parte de los pilares
principales de la física.
Pensar en una teoría universal parece algo
pretencioso, irrisorio y hasta trucado, es por eso que a lo largo del libro el
autor con cautela fue avanzando hasta llegar a la séptima conferencia, en la
que suelta la sopa y plantea esta posibilidad. Él, junto con Roger Penrose
lograron a través de sus descubrimientos mostrar que existe la necesidad de
juntar la relatividad general con la mecánica cuántica (con lo que Einstein
pudiera revolcarse en su tumba). Si dimensionamos esto, alguna vez J. C.
Maxwell pensó en unificar el modelo existente de la electricidad y el modelo
existente del magnetismo en un mismo campo (no fue él quien creó las
ecuaciones, pero tuvo la visión de enlazarlas), sin pensar que por al menos 100
años se seguirían escribiendo tesis sobre eso y sus aplicaciones como una de
las cuatro fuerzas fundamentales en el universo. Entonces el valor de esta
séptima conferencia se da precisamente en eso, pensar en que es una maravillosa
coincidencia matemática el hecho de tener un conjunto de ecuaciones matemáticas
que describan todo, una coincidencia fantasiosa que, sin embargo con las
uniones entre diferentes áreas se busca cumplir de a poco.
Ahora, el tema central del libro, que de
hecho ocupa algo así como cinco conferencias (directa o indirectamente) es el
de los agujeros negros. Primero hay que plantearnos un agujero negro como un
cuerpo en el espacio con una masa inmensa. Para quienes hayan visto la película
de Interestelar, recordará términos
como «horizonte de sucesos», «colapso gravitatorio», y quizá algún otro. Ya en
este punto no quiero entrar mucho en estos, sólo me limitaré a decir que en
este libro Hawking hace gala de su habilidad divulgadora para ponerlos al
alcance de todos nosotros los no sabedores del tema. Los agujeros negros fueron
su principal objeto de estudio. él no los propuso, tampoco los descubrió, pero
trabajó hasta el cansancio en su desarrollo matemático y ahora sabemos que
tienen una muy alta probabilidad de existir, aunque no se hayan detectado (de
lo contrario, Nobel seguro).

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