domingo, 18 de marzo de 2018

La Teoría del Todo


«Se han concebido muchos premios Nobel
por demostrar que el universo no es tan simple
como podíamos pensarlo»
‒Stephen Hawking.
Antes de que se llegue a pensar que esta reseña es una elegía (o una obra posser en tres actos), debo aclarar que compré el libro hace un par de semanas y tenía pensado leerlo en el momento en que acabara de leer el libro que me encontraba leerlo en ese momento. El libro que leía en ese momento lo acabé este martes y para el mundo llegó la noticia de que la vida de Stephen Hawking llegaba a su fin (una curiosa coincidencia que no esperaba). Decidí de todas maneras el día siguiente iniciar el libro. En fin, eso no es lo importante, si no que no quisiera gastar palabras para hablar de esto. Para aquellos que vieron la película y no leyeron el libro, les adelanto que este no es un libro en el que se hable de la vida de Stephen Hawking; el surgimiento de su enfermedad y de su genio, su vida social y su familia; como se hizo en la película (que no está basada en este libro, sino en «Travelling to Infinity: My life with Stephen» de su primera esposa: Jane), pero se habla acerca del universo que concibió en su mente, el universo en el que existe una matemática para todo, el universo en  el que poco a poco inician a verse reflejados esos descubrimientos fuera del papel.
El siglo XX fue un siglo donde un puñado de físicos se convirtió en estrellas pop debido a la magnitud de sus descubrimientos, y en gran medida a su vocación de divulgarlos. La lista quizá inicie con Einstein, pase por Feynman y desemboque ahora entrados en el siglo XXI con Stephen Hawking.  Sus apariciones en diversas películas y series de tienen una lista casi tan larga como sus reconocimientos. Su sentido del humor le valió para dejar de lado los impedimentos y consolidarse en su campo. Al final de cuentas con sus apariciones él perseguía un objetivo divulgativo, y si a través de estas se logró que muchos voltearan a ver que la ciencia seguía viva, entonces su legado aumenta significativamente.
El libro que ahora nos atañe es una recopilación de siete conferencias (Ideas sobre el universo, El universo en expansión, Agujeros negros, Los agujeros negros no son tan negros, La dirección del tiempo y La teoría del todo) donde nos lleva a explorar distintos aspectos del universo a través de la ciencia. Es un viaje de 2 mil años a través de la historia remota a la moderna, donde todos los avances de la ciencia se empequeñecen al mostrar que de entre todo lo que conocemos, hay aún más por conocer, y se encuentra oculto, sólo visible a la profunda investigación.
Cuando se habla de la ciencia moderna, es imposible no devolver la mirada hacia la antigua Grecia, por su método científico y su modelo cósmico que, aunque errados en algunas cuestiones, nos permitieron luego desarrollar las bases de la ciencia moderna, fuera también de la astronomía. De una manera similar a lo que sucede con los descubrimientos de los griegos, la teoría de la atracción gravitacional fue un avance importante para el desarrollo de la humanidad, de la mano de sir Isaac Newton. Un salto parecido a los dos anteriores en cuanto a magnitud sin duda lo encontramos ahora en el siglo XX con la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, quien sin quererlo así y además esta en contra de esto, con sus descubrimientos dio paso a la mecánica cuántica. A través de las primeras dos conferencias Stephen Hawking plantea estos como parte de los pilares principales de la física.
Pensar en una teoría universal parece algo pretencioso, irrisorio y hasta trucado, es por eso que a lo largo del libro el autor con cautela fue avanzando hasta llegar a la séptima conferencia, en la que suelta la sopa y plantea esta posibilidad. Él, junto con Roger Penrose lograron a través de sus descubrimientos mostrar que existe la necesidad de juntar la relatividad general con la mecánica cuántica (con lo que Einstein pudiera revolcarse en su tumba). Si dimensionamos esto, alguna vez J. C. Maxwell pensó en unificar el modelo existente de la electricidad y el modelo existente del magnetismo en un mismo campo (no fue él quien creó las ecuaciones, pero tuvo la visión de enlazarlas), sin pensar que por al menos 100 años se seguirían escribiendo tesis sobre eso y sus aplicaciones como una de las cuatro fuerzas fundamentales en el universo. Entonces el valor de esta séptima conferencia se da precisamente en eso, pensar en que es una maravillosa coincidencia matemática el hecho de tener un conjunto de ecuaciones matemáticas que describan todo, una coincidencia fantasiosa que, sin embargo con las uniones entre diferentes áreas se busca cumplir de a poco.
Ahora, el tema central del libro, que de hecho ocupa algo así como cinco conferencias (directa o indirectamente) es el de los agujeros negros. Primero hay que plantearnos un agujero negro como un cuerpo en el espacio con una masa inmensa. Para quienes hayan visto la película de Interestelar, recordará términos como «horizonte de sucesos», «colapso gravitatorio», y quizá algún otro. Ya en este punto no quiero entrar mucho en estos, sólo me limitaré a decir que en este libro Hawking hace gala de su habilidad divulgadora para ponerlos al alcance de todos nosotros los no sabedores del tema. Los agujeros negros fueron su principal objeto de estudio. él no los propuso, tampoco los descubrió, pero trabajó hasta el cansancio en su desarrollo matemático y ahora sabemos que tienen una muy alta probabilidad de existir, aunque no se hayan detectado (de lo contrario, Nobel seguro).

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